ADQUIERA SU EJEMPLAR DEL LIBRO "INTRODUCCIÓN A LA INGENIERÍA FORENSE" EN PAPEL O EN FORMATO PDF

 

Oficina Técnica de Ingeniería Forense publica su tercer libro, cuyo título es "Introducción a la Ingeniería Forense" (Más información en el apartado Empresa de nuestra web).

En él se exponen de forma clara y amena los principales campos de la Ingeniería Forense como Avería de Maquinaria, Contaminación Ambiental, Siniestros en Ingeniería Civil y Edificación, Incendios y Accidentes de Tráfico, entre otros.

El libro ha sido escrito por diferentes profesionales y ha sido coordinado por nuestro CEO, el Dr. Ingeniero Industrial Vicent Pons Grau.

El libro está disponible en formato papel, con 289 páginas a todo color, ó en formato PDF, apto para PC o ebook.

Si están interesados en adquirir el libro, pueden ponerse en contacto por teléfono en el 96 325 85 29, ó por correo electrónico en aperez@ingenieriaforense.com
 

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INCENDIOS Y EXPLOSIONES EN LA INDUSTRIA ALIMENTARIA

Son muchas las empresas del sector alimentario que, cuando se produce un incendio o explosión en el seno de sus instalaciones, intentan ocultar a la luz pública lo sucedido. Después de todo, ¿a qué clase de compañía le gustaría que relacionasen su última bebida refrescante o su nuevo aperitivo con explosiones, incendios y todos los factores negativos que este tipo de siniestros lleva asociado? Por normal general, este tipo de sucesos sólo se hacen públicos cuando son tan grandes que las autoridades públicas deben intervenir.

Desgraciadamente, este tipo de ocultaciones son negativas ya que saber qué se ha hecho mal, cuándo ha sucedido y qué consecuencias ha causado un siniestro, es de gran ayuda a la hora de prevenir posibles explosiones e incendios futuros, evitando así posibles males mayores, como por ejemplo que un gran siniestro deje inutilizable la planta industrial, con la consiguiente pérdida económica asociada a la parada de la misma.

¿Qué es lo que se sabe hasta la fecha sobre las explosiones e incendios en el sector de la industria de los alimentos? En primer lugar que, se trata del sector donde se registran más explosiones. De hecho, cerca del 30% de todas las explosiones que se producen en instalaciones industriales están relacionadas directamente con los alimentos. Este hecho contrasta con las características ignífugas de muchos de los productos de la industria de los alimentos, los cuales arden con mayor dificultad que los productos y subproductos de la industria farmacéutica. Así, la energía mínima de ignición del azúcar, la leche en polvo o la harina es de 30 mJ y 50 mJ respectivamente. El paracetamol en cambio tiene una energía de 10 mJ. Sin embargo, la clave sobre dicha cuestión está en la cantidad. Las materias primas utilizadas en la industria alimentaria se almacenan en cantidades mucho más grandes que la farmacéutica, por lo que los efectos/ocurrencia de explosiones e incendios es mayor.

Una vez se han identificado los peligros potenciales del proceso, se deben tomar las pertinentes medidas de prevención de incendios y explosiones. De esta manera, es necesario poner especial hincapié en aquellas fuentes de ignición más impredecibles, tales como, las chipas producidas por la electricidad estática o la fricción, así como otras más obvias, como pudieran ser superficies calientes y fallos eléctricos.

Además de las medidas preventivas, se requieren medidas de protección en todas aquellas situaciones donde puedan darse nubes de polvo inflamables. En este sentido, actualmente se usan principalmente válvulas de alivio, aunque a medida que la seguridad va cobrando más y más importancia, se van implementando otras medidas de protección más avanzadas, muchas de ellas empleadas ya en la industria química. Esto incluye los supresores químicos de explosiones, el uso de encamisados para tanques que sean capaces de contener sobrepresiones e incluso, el uso de gases inertes.

Finalmente, es importante señalar que independientemente de las medidas preventivas y de protección que se hayan identificado en una auditoría, éstas no sirven si no se implementan, instalan y mantienen correctamente. Y es que lamentablemente es muy frecuente encontrarse con toma de tierra rotas, puertas contra explosiones mal soldadas y sistemas de supresión de explosiones con un mal mantenimiento. De hecho, la mayoría de los informes de seguridad están repletos de ejemplos donde se descubre que las medidas de protección adoptadas por las empresas no están implementadas correctamente debido a fallos en la gestión. Y es que resulta evidente que entrenar al personal para que entienda los riesgos de un posible incendio/explosión es también muy importante.


INCENDIOS SOBREALIMENTADOS EN CONDUCTOS

La combustión es una reacción de óxido-reducción que transcurre en proporciones estequiométricas. En la mayoría de incendios en espacios confinados el comburente (el oxígeno del aire) es el reactivo limitante, puesto que su aporte natural al sistema a través de las ventilaciones exteriores es escaso.

En cualquier caso, una mayor ventilación conllevará un mayor desarrollo del incendio y viceversa. Si se realiza una ventilación forzada, en definitiva, un aporte  forzado de comburente, la tasa de emisión de calor aumentará exponencialmente y también se elevará  la temperatura de llama.

El aumento en la potencia calorífica del incendio se debe a dos razones principalmente. Por un lado, el factor limitante de los incendios en espacios confinados es la cantidad de comburente disponible. Es decir, el consumo de oxígeno durante el propio desarrollo del incendio reduce la presencia de éste dentro del espacio donde el incendio está confinado, hasta el punto de que el incendio acabará por sofocarse si la ventilación no es suficiente, pese a que exista material combustible que no haya ardido. Si en el espacio confinado se produce un aporte de oxígeno la combustión progresará, aumentando la tasa de calor emitida, en tanto que existe material combustible susceptible de arder. De otra parte, en  los incendios que se desarrollan en espacios confinados los gases de pirolización del combustible arden en contacto con el comburente del aire, produciéndose una mezcla “lenta”, debido al mecanismo dominante de difusión. Por el contario, cuando se produce un aporte forzado de comburente predomina una mezcla en régimen turbulento, mucho más rápida.

Los equipos de extinción se enfrentan a diario a este tipo de fuegos en naves y edificios cuando se producen ventilaciones forzadas por diferentes motivos, como la ventilación forzada por efecto del viento, o por el incorrecto empleo de los ventiladores de presión positiva entre otros.

Un caso particular de incendio sobrealimentado es el que se puede producir en el interior de conducciones, como los conductos de extracción de cocinas mientras que está funcionando la extracción forzada de las mismas. En estos casos el combustible suele ser las grasas y aceites acumulados en el conducto, y la fuente de ignición un incendio desarrollado en los fogones de la cocina o pavesas procedentes de una cocina de brasa de leña. Si llega a producirse la combustión de la grasa en el interior de los conductos, la ventilación forzada que producen los gases movidos por la soplante de la extracción provocará la sobrealimentación del incendio, aumentando la tasa de emisión de calor del incendio y la temperatura de llama. El resultado es un incendio de gran poder destructivo, que acabará por propagarse fuera de los conductos de extracción a la construcción que alberga dichos conductos.

Para evitar estos siniestros el Código Técnico de la Edificación, CTE, establece  en su Documento Básico de seguridad en caso de incendio, DB SI, para los locales y zonas de riesgo especial, como son las cocinas de restaurantes con una potencia instalada superior a 20 kW, que “los conductos deben ser independientes de toda otra extracción o ventilación y exclusivos para cada cocina. Deben disponer de registros para inspección y limpieza en los cambios de dirección con ángulos mayores que 30° y cada 3 m como máximo de tramo horizontal”.

IX JORNADAS DE GERENCIA DE RIESGOS Y EMERGENCIAS, SAN SEBASTIÁN 25-29/05/2015

Oficina Técnica de Ingeniería Forense vuelve a participar en una nueva edición de las Jornadas de Gerencia de Riesgos y Emergencias que se desarrollan durante esta semana en San Sebastián https://goo.gl/v3ITdO

El viernes por la tarde intervendrá nuestro CEO, D. Vicent Pons i Grau, con una ponencia sobre el incendio en el edificio Windsor: “10º aniversario del incendio de la torre Windsor: Mitos, leyendas y realidades”

Agradecer una vez más a la organización por hacernos partícipes de las mismas y darles la enhorabuena por todo el trabajo y esfuerzo realizado.

http://goo.gl/kOJFN1

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LA SEGURIDAD EN LOS TRABAJOS DE CORTE O SOLDADURA: LAS MEDICIONES CON EXPLOSÍMETROS

En los trabajos de corte o soldadura mediante soplete oxiacetilénico, de recipientes que han contenido sustancias combustibles como hidrocarburos, debe implementarse como primera medida para poder trabajar con seguridad la retirada de los restos de combustible, los fangos impregnados en hidrocarburos del fondo y paredes, así como realizar una desgasificación del recipiente, empleando una bomba de vacío o procesos de inertizado.

 Antes de comenzar los trabajos de corte o soldadura, qué implican el aporte de una fuente de ignición, es necesario realizar una serie de medidas, empleando los aparatos denominados “explosímetros”, los cuales miden realmente la combustibilidad o inflamabilidad de un determinado ambiente.

Diferente bibliografía indica que se pueden acometer, con garantías, trabajos de corte y soldadura en depósitos en cuyo interior hay atmósferas en qué los explosímetros marcan un nivel inferior al 10 o el 20% del Límite Inferior de Inflamabilidad (LII), siendo éste la mínima concentración de combustible/comburente por debajo de la cual no existe inflamabilidad.

Es evidente que si realmente nos encontramos por debajo del LII nunca se producirá una explosión o combustión. Sin embargo, la medida de los explosímetros puede ser errónea por numerosos aspectos, dando un valor por debajo de los límites de inflamabilidad, cuando realmente nos podemos encontrar dentro de los límites de inflamabilidad. El proceso de medición de la explosividad (más técnicamente de la inflamabilidad o combustibilidad) está afectado por varios factores:

1.-Los explosímetros están calibrados con un gas patrón concreto, por lo que sólo pueden dar una medida correcta cuando en la atmósfera a medir está presente únicamente ese gas. Si midiéramos otro gas combustible diferente, ó una mezcla, se pueden cometer graves errores, sobre todo si tienen un LII inferior al del gas de calibración. A esto habría que añadir la necesidad de que el explosímetro se encuentre calibrado en todo momento, lo que requiere un mantenimiento constante.

2.-Cuando se mide la explosividad realmente se está midiendo la combustibilidad de un ambiente, esto es, si nos encontramos por encima o por debajo del LII. Sin embargo, la mayoría de explosímetros no miden directamente el LII ya que no miden realmente el nivel de comburente (de O2) del aire, relacionándolo simultáneamente con el nivel de gases combustibles presentes. Lo que hacen estos equipos es suponer la hipótesis de que la concentración de O2 es siempre de un 21% en volumen. Se tiene, por lo tanto, que cuando se emplea un soplete oxiacetilénico se está realizando un aporte extra de O2. Es por ello que, por un lado la atmósfera de la zona de corte será mucho más rica en oxígeno y por otro, se estará creando una atmósfera sobreoxigenada en el interior del recipiente, superándose con creces ese 21% de O2 que presupone el explosímetro. La medida de la inflamabilidad que otorga el explosímetro será errónea. Además, una mayor concentración de comburente ensancha el rango de inflamabilidad, al aumentar el Límite Superior de Inflamabilidad (LSI), siendo éste la máxima concentración de combustible/comburente por encima de la cual no existe inflamabilidad.

Asimismo, en las atmósferas con exceso de O2 disminuye la temperatura y la energía de ignición y aumenta la velocidad de reacción (combustión) y la temperatura de llama.

Por lo tanto, Oficina Técnica de Ingeniería Forense considera que el único valor de medición para realizar el trabajo de corte es 0 obtenido en repetidas mediciones, asegurando, de esta manera, que las mediciones permanecen estables.

COMPETENCIAS EN LA INVESTIGACIÓN DE INCENDIOS

Respecto a las competencias en materia de investigación de incendios Oficina Técnica de Ingeniería Forense considera que las mismas han de definirse en función del uso y la finalidad que la investigación va a tener.

Es decir, si una de las competencias de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, DGPCE, es la de elaboración de estadísticas nacionales sobre los incendios en España (en base al Real Decreto 1053/1985), éstos debieran realizar una investigación o recopilación de información con el grado e implicación necesarios para asumir dichas competencias.

Si dentro de las competencias de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado está la investigación de actos dolosos o delictivos a través de los efectivos de Policía Científica (CNP) o Policía Judicial (Guardia Civil), éstos son quienes deben realizar la investigación con el objeto específico de determinar responsabilidades penales, si un incendio ha sido intencionado o no, o pudiera existir un hecho doloso.

Finalmente, cabe indicar que no entra en la competencia de los anteriores la investigación de los incendios destinada a esclarecer las causas primeras del incendio que puedan derivar en responsabilidades civiles, teniendo derecho los implicados a que ésta investigación se lleve a cabo.

Existen diversos intereses en pleno derecho para que un incendio se investigue. Ya sea por cuestiones de seguridad ciudadana, por responsabilidades penales o bien civiles, tal y como indica el Articulo 11 del Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales “los incendios deben ser investigados con la ayuda de la ayuda de especialistas como el Cuerpo de Bomberos, organizaciones o técnicos competentes”. Así pues las competencias quedan definidas, si bien para realizar una completa investigación de un incendio son necesarios, además de vastos conocimientos multidisciplinares, trabajos de campo, que sin duda pueden alterar el escenario para posteriores inspecciones. No se trata de un problema de competencias, ya que las mismas quedan definidas por la finalidad de la investigación.

Oficina Técnica de Ingeniería Forense entiende que el problema puede ser de colaboración en el intercambio de información entre los diferentes cuerpos o unidades que realizan la investigación, ya que de existir dicho flujo ayudaría sin duda a completar las conclusiones de todas las investigaciones en función de los objetivos de cada una.