INCENDIOS INTENCIONADOS: LOCALES COMERCIALES

El aporte intencionado de una fuente de ignición externa, es una causa de incendio relativamente frecuente en locales comerciales. Estos actos dolosos persiguen causar daños a la propiedad del local o del negocio, borrar las huellas de un robo previo ó realizar un fraude a la compañía aseguradora.

En muchas ocasiones, durante la investigación forense de incendios, se verifica la existencia de varios focos primarios, no existiendo conexión temporal y/o espacial entre los mismos, es decir, el fuego no puede haberse propagado de uno a otro foco de alguna manera posible. De otra parte, también es habitual encontrar signos de fuerza  en accesos o elementos constructivos, e incluso, se dispone de grabaciones de cámaras de seguridad donde se observa el acto delictivo, así como las personas que lo acometen.

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En gran parte de los casos se usan sustancias acelerantes, principalmente líquidos inflamables (gasolina, acetona, disolventes, etc.). El uso de éstas puede desencadenar explosiones cuando son derramadas en el interior de locales cerrados.

Se debe tener en cuenta que cuando se realiza el vertido de un líquido inflamable en el interior de un local cerrado, el mismo genera una cierta cantidad de vapores inflamables y/o explosivos. La tasa de generación de éstos depende de diversos factores, tales como, la volatilidad o presión de vapor de la sustancia en cuestión, la temperatura ambiente, la presión atmosférica y la superficie del vertido.

Si la nube de vapores alcanza una concentración determinada en el aire, comprendida dentro de los límites de explosividad superior e inferior, y encuentra una fuente de ignición, se producirá la explosión. La fuente de ignición  puede ser, entre otras, la propia instalación eléctrica del local o una fuente de calor aportada de forma intencionada. Es por ello que, en ocasiones, el actor o autores del hecho delictivo pueden llegar a sufrir graves quemaduras o lesiones causadas por explosión y/o deflagración.